Rocío Acuña
“El hombre
que comete un error y no lo corrige comete otro error mayor”. Sirva esta frase
de Confucio para adentrarnos en la nueva novela de Rocío Acuña.
Rocío
tiene un estilo personal muy marcado, lo
cual dice mucho de ella como autora.
Cuando comienzas una novela suya, sabes que te estás adentrando en un terreno
complejo, lleno de aristas que te herirán y te harán subir en un carrusel de
emociones del cual no saldrás indemne.
Dicho lo
anterior, sus personajes adquieren vida ante nuestros ojos. Resulta fácil
empatizar con ellos pues sus historias, a menudo, parten de situaciones
conocidas o vividas. A partir de un tema más o menos cotidiano, ella es capaz
de retorcerlo de tal manera que sientes el ahogo y la congoja que te produce la
situación narrada, implicándote en las consecuencias de los actos de los
personajes de forma emotiva, casi visceral.
El sacrificio
de una madre para declararse culpable de un atropello accidental causado por su
hijo será el punto de comienzo de la historia. Ella está dispuesta a pagar el
precio más alto para proteger a su hijo. Poco a poco, ya en la cárcel, irá
descubriendo aspectos del siniestro que la sorprenderán y le harán ver las
cosas como realmente son.
Su abogado,
consciente de su inocencia, intentará salvarla y sacarla de allí, pero los
acontecimientos se complicarán y se precipitarán dejando escaso margen de
acción a los personajes que se verán arrastrados, de manera impetuosa por las
circunstancias.
En esta
novela viviremos el amor de una madre, la abnegación de un abogado o la bondad
de algunos protagonistas, pero también asistiremos a la maldad intrínseca de
algunos personajes incapaces de sentir empatía o amor por los demás.
Esta novela
no ha sido un error, ha sido una lección en la que Rocío nos muestra el lado
más oscuro de las personas. Nos hace ver que todos nosotros tenemos un punto de
oscuridad que tan solo está esperando su momento para mostrarse ante los demás.
Confiemos en
que la espera no se haga muy larga hasta devorar la próxima novela de Rocío
Acuña.





