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sábado, 6 de abril de 2024

LA MÚSICA DEL MAL


 

Yolanda Fidalgo

Editorial Roca 

Dice Thomas Hobbes que “al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación”.

¿Y qué es capaz de hacer una persona para cumplir su deseo cuando este se le ha negado? Esto es algo que analiza Yolanda Fidalgo en su novela “La música del mal”.

La autora nos presenta una novela con dos historias paralelas. En la primera de ellas asistimos a la vida de Diane, una joven muda, criada de la marquesa de Brinvilliers, famosa envenenadora en la época del Rey Sol. En la segunda, nos encontramos en Nápoles, en 1900, donde tienen lugar una serie de crímenes misteriosos relacionados con el teatro de la ópera. Se desconocen las causas, pero esos crímenes, aparentemente inconexos, parecen seguir las pautas de un antiguo manuscrito.

Con un lenguaje preciso, sin detenerse en florituras y sin excederse en largas descripciones, Yolanda nos lleva de la mano a dos épocas diferenciadas en el tiempo y en el espacio, pero que acabaran concurriendo en un sorprendente final.

Descubriremos el entorno a partir de las impresiones y sensaciones de los protagonistas, muy bien delimitados. A medida que aumentan los asesinatos, el misterio se amplifica, haciéndonos sospechar de muchos de los personajes de la novela.

“La música del mal” representa una visión del mundo y del entorno a través de la mirada de personas que no encajan en el mismo y que lo analizan y diseccionan como si de un experimento se tratara. Como dice Hobbes, el deseo de cumplir nuestros sueños puede llevar a la desesperación si otros se interponen ante ellos.

Una lectura muy recomendable que aconsejo encarecidamente.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

LA TORRE DEL PRETORIO

 

LOS LAZOS INVISIBLES – ESCENARIOS (2)

LA TORRE DEL PRETORIO

Recorriendo los escenarios de mi novela: “Cicatrices del desastre”. En este caso la torre del Pretorio, que fue utilizada como campo de prisioneros tras la guerra. Se llegaron a encarcelar 1300 personas en un espacio cuya capacidad máxima era de 110. Una triste sensación ocupa mi mente cuando pienso en aquellos defensores de la República encarcelados, vejados, torturados…, cuando no asesinados. Adjunto un texto de la novela en la que se explica la historia del edificio.

“Se hallaba prisionero en la cárcel de Pilatos en Tarragona, un edificio de principios del imperio romano, el Pretorio de Augusto. Había sido olvidado hasta que fue convertido en cuartel y depósito de material bélico. Fue volado en gran parte en 1813, durante la retirada de las tropas francesas. Posteriormente, tras su reconstrucción, había pasado a ejercer la función de prisión.

Si la situación de los presos era ya de por sí desesperada, después de haber perdido la guerra, la prisión contribuía a que la desazón fuera mayor debido a las condiciones de la misma. Pilatos constaba de varias salas. En el sótano se hallaba la que acogía a presos preventivos o que estaban destinados a otras prisiones. Había otras habitaciones para presos preventivos o con diversas condenas. En la sala primera de la planta baja y en la tercera de la planta superior se hallaban los condenados a muerte. Desde hacía tres meses, la sala primera había sido el lugar donde Carles había intentado sobrevivir.

La estancia tenía un aspecto desolador. Consistía en un gran habitáculo, casi sin ventilación. Sus paredes tenían restos de yeso sobre los muros romanos. El color oscuro, fruto de la mugre y la podredumbre, dominaba la pared y el suelo. El techo consistía en una bóveda lúgubre. A un lado de la sala, un agujero ejercía las funciones de letrina. Se había de tener en cuenta que el habitáculo estaba a rebosar de presos y a los lados de la improvisada letrina también yacían prisioneros, con lo cual, la incomodidad era patente para todos. De hecho, si en la noche un hombre cambiaba de posición, obligaba a moverse a todo un grupo, de lo apretados que se encontraban. Las chinches se hallaban en su salsa, pues la suciedad era notoria en los presos”.