Ramón Lorente Portero
Decía Anatole France que “si
no cambiamos, no crecemos. Y si no crecemos, no estamos viviendo de verdad”.
Eso debió de pensar Ramón Lorente Portero cuando nos presenta esta, su nueva
novela. “Expediente Ángel de la muerte”,
un thriller al uso.
Acostumbrados al toque
sobrenatural con el que adereza sus novelas nos encontramos con una novela
policíaca en la que dos inspectores de policía, Ismael y Edu, han de investigar
una serie de crímenes que tienen aterrorizados a la población.
Como toda novela de
misterio que se precie, Ramón nos hace sospechar de cada uno de los personajes
que van apareciendo en el argumento. Y, como buen hilador de tramas que es nos
enreda en una tupida red de intrigas y maquinaciones que nos vemos incapaces de
descubrir. Ignoramos quién será el asesino hasta el momento en que el autor nos
concede la oportunidad de descubrirlo. En aquel momento, toda la confabulación
queda destapada y se hace evidente. No quedan cabos sueltos
Los personajes son
próximos, reales, tienen unos rasgos físicos y sobre todo, psicológicos muy creíbles.
Además, vemos cómo evolucionan a lo largo de la trama y se enfrentan a las dificultades que se les presentan.
Creo que Ramón ha
conseguido afianzarse dentro del thriller, es su medio natural. Con cada obra
la trama se perfecciona, los personajes se dibujan con mayor profundidad y los
tiempos de la acción los maneja con soltura.
Roberto Benigni decía que
“Comenzar un camino nuevo da miedo. Pero a cada paso que damos, nos damos
cuenta de que lo peligroso era quedarse quieto”. Felicidades, Ramón por el
camino que has tomado.
