domingo, 10 de abril de 2011

Lluís


            Mientras los demás hablamos y, consecuentemente, tendemos a banalizar las cosas que han sucedido a lo largo del día, tú quedas expectante, captando las intenciones y las emociones que forman la capa más profunda de nuestros sentimientos, estableciendo, de manera intuitiva, un mudo discurso que organizas en tu consciencia.
            Con apariencia ausente, interpretas las emociones que circulan en el ambiente con mayor precisión y discernimiento que cualquier otra persona que domine el lenguaje hablado.
            Una mañana soleada, una buena comida, un paseo en coche y, sobre todo el cariño de los que te rodean configuran el objetivo que te has propuesto cumplir a lo largo del día. Sabes encontrar la satisfacción en las pequeñas cosas que te rodean que, al final, son las más importantes.
            El mañana no existe, el ayer quedó muy lejos y únicamente mantienes en tu consciencia el sentimiento del ahora que te llena el alma de una manera absoluta. Es por eso que deseas que este instante sea el más feliz posible descartando cualquier sentimiento que pueda proporcionar negativas sensaciones.
            Parece que no estás y, sin embargo, estás y mucho, pues siendo consciente del momento presente sabes vivir, de forma completa, llenando cada uno de los huecos de nuestra vida de una energía positiva y constructiva.
            A diferencia tuya, los demás andamos recordando el ayer y padeciendo por el mañana, de manera que nos es difícil saber disfrutar de las maravillas que se nos presentan a lo largo del día ensimismados como estamos por una serie de preocupaciones que lo único que pueden generar es un estado de ánimo ausente para el mundo.
            Los malos recuerdos y experiencias dolorosas recicladas de forma continua producen unas heridas que quedan enquistadas y que dificultan el libre paso de la energía positiva y sanadora necesaria para poder disfrutar de esta vida como lo que es, un regalo maravilloso que nos ha sido concedido.
            La gente ve en ti las dificultades que presentas sin darse cuenta de que éstas son tu mayor ventaja ya que ello te permite disfrutar del mundo sin complejos, de la vida sin preocupaciones, sabiendo encontrar en cada momento la belleza que se halla a nuestro alrededor y que los demás, desgraciadamente, somos incapaces de reconocer.

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