viernes, 30 de diciembre de 2022

HISTORIA DE DOS CIUDADES

 


“Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón…” Así comienza una de las novelas clásicas por excelencia. Hablo de Historia de dos ciudades, de Charles Dickens.

Charles Dickens es un autor al que hay que leer. Se puede considerar un autor de referencia del siglo XIX. Sus novelas ya gozaron de gran popularidad en el momento en que las escribió, destacando habitualmente el clima social de la época, especialmente de la clase obrera. Seguramente este interés fue debido a sus condiciones de vida. Trabajaba, a los 12 años, en jornadas de 10 horas en una fábrica de betún, para pagar a su familia de acogida y mantener a su propia familia que estaba en la cárcel.

Fue un lector voraz con una formación autodidacta. Ello le permitió escribir obras maravillosas como la que traigo a colación creando unos personajes que quedan en la mente del lector cuando has cerrado la última página.

La ambientación es excelente. Realza el contraste entre dos ciudades: una decadente como Londres y otra revolucionaria y peligrosa como el París de la Revolución Francesa. No se detiene a explicar datos históricos. Se centra en la trama, en los personajes y en la ambientación de los escenarios donde ocurren los hechos.

Historias de amor, dramas familiares, resucitar de entre los muros de una oscura prisión, expiación de culpas… todo tiene cabida en esta fantástica novela. A pesar de todo, la recomiendo digerir a pequeños sorbos, degustando el placer de una gran lectura.

Sus personajes oscilan desde el héroe fracasado hasta el villano que no duda en vender al prójimo por 4 monedas. El drama se desarrolla sin que se pueda evitar, pues el protagonista, un noble francés, deberá marchar a París para ayudar a aquellos a quienes estuvieron bajo sus órdenes, aun a sabiendas del peligro que ello acarrea.

Mark Twain recomendaba leer esta novela una vez cada dos años. Hay tantos libros y tantas posibilidades de acceder a la buena literatura que yo recomendaría leerla al menos una vez. No os arrepentiréis.

lunes, 19 de diciembre de 2022

EL GOLEM

 


Según una leyenda, el rabino Loew construyó una gran figura de barro que estaba al servicio del barrio judío. Para darle vida, escribía sobre su frente la palabra hebrea Emet, que significa vida. Pero, posteriormente, el Golem escapó a su control y provocó una ola de violencia con múltiples víctimas. Para destruirlo, el rabino suprimió la primera letra escrita en su frente, con lo que quedó Met (muerte).

“El Gólem”, novela escrita por Gustav Meyrink y publicada en 1915, cosechó rápidamente un gran éxito vendiendo miles de copias. Fue  prohibida dos veces en Alemania, una de ellas bajo el nacionalsocialismo, lo cual nos indica que se trata de una simple obra folclórica.

Si alguien espera encontrar El Golem en las páginas de esta novela se desencantará. Meyrink escribe una novela sobre el barrio judío de Praga, retratado como un extraño laberinto donde sus habitantes casi se atropellan de la proximidad un tanto claustrofóbica que propone el autor. Las habitaciones sin salida, los espacios compartidos, personajes que entran y salen de manera continua… nos generan una sensación de inquietud.

El personaje principal, Athanasius Pernath, un tallador de diamantes sin memoria, debido a un tratamiento de hipnosis, nos hace dudar de manera continua si se halla en completo estado de razón. Los sueños se cruzan en su camino, así como los discursos y conversaciones extrañas. No tenemos claro si los hechos que se narran son reales o responden al delirio del personaje. Hemos de tener en cuenta que la trama busca una confusión que, decididamente logra.

Es una novela sorprendente, yo diría que inesperada, y desconcertará a más de uno. Entre sus páginas se desliza la imagen del Golem, una imagen que permanece en el subconsciente colectivo de los judíos.

La galería de personajes forman parte del arquetipo de la visión que tenemos de los judíos: el prestamista avaro, el estudiante tísico y vengativo, el rabino que posee el conocimiento, su hija hermosa e inocente, etc.

Probablemente, la actualidad de esta novela radica en la imagen de un ser que funciona como un autómata, sin control de sí mismo. Todo esto no deja de ser una alegoría de nuestro mundo donde funcionamos como seres alienados para realizar unos trabajos y actividades que muchas veces ni controlamos ni hemos decidido por nosotros mismos.

Luis Bolívar

viernes, 16 de diciembre de 2022

LIBROS LLAMAN A LIBROS

 


«Hasta entonces había creído que todo libro hablaba de las cosas, humanas o divinas, que están fuera de los libros. De pronto comprendí que a menudo los libros hablan de libros, o sea que es casi como si hablasen entre sí»

Esta es una cita de “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco. ¡Y a fe mía que he darle la razón! Me hallaba reflexionando sobre algunos aspectos de la novela que estoy escribiendo, la cuarta de una saga, cuando me vi obligado a salir disparado de la cama y dirigirme hacia mi biblioteca para buscar “El Golem” de Gustav Meyrinck, que había adquirido en una tienda de libros de ocasión. La intuición me dijo que necesitaría leer esta obra para adentrarme en la manera de pensar, en los mitos y el entorno del pueblo judío (en este caso, del gueto de Praga).

Yo tengo por costumbre crear los personajes, darles forma con una manera de pensar, con unas circunstancias y un entorno adecuado a cada uno de ellos. De repente, me sorprendió uno de los personajes de mi nueva novela diciendo que “El conde de Montecristo” era su libro de cabecera. ¡Pues nada! Ya me veis recurriendo a mi biblioteca para buscar esta novela de la que, he visto varias películas, pero que nunca había leído.

Por último, a uno de mis personajes principales, no se le ocurrió otra cosa que visitar el Mercado Dominical de Sant Antoni de Barcelona, un mercado de libros de segunda mano que existe desde 1936. Fruto de su paseo por el mercado fue la colecta de varios libros. Entre ellos, “Historia de dos ciudades”, de Charles Dickens.

Pues no me queda otro remedio que leer estos libros para saber qué es lo que se traen entre manos los personajes de mi próxima novela.

¡Y yo que creía que era el autor!

AIXÒ NO ÉS UNA IMPROVISACIÓ






De la mateixa manera que René Magritte, el 1929, va fer la representació d’una pipa posant a sota el text “Ceci n’est pas une pipe”, he de dir, amb gran dol del meu cor, que això que llegeixo no és una improvisació. La justificació que donava Magritte era molt diàfana. Per molt que pensem que aquella imatge representava una pipa, mai es podria omplir de tabac com una de veritat. La meva excusa és diferent: fa temps que rondino i dono voltes a un tema que em té una mica preocupat.

Tot ve al cas d’una deplorable escena que va tenir lloc fa dies al Congrés dels Diputats, on una diputada d’un partit xenòfob i masclista acusava la ministra d’Igualtat de no tenir més mèrits que el de conèixer el seu home, un altre polític molt conegut.

El fet que sigui una dona qui emet aquestes menyspreables comparacions agreuja més el cas, ja que demostra fins a quin punt tenim interioritzat que els únics mèrits de les femelles consisteixen en ser la parella de, com si no tinguessin capacitat de raciocini per sí mateixes.

El menyspreu cap a la dona és una cosa que creiem haver superat, però continua latent, demostrant que formem part d’una societat insegura on la meitat de la població, encara avui dia, té por de l’altra meitat i intenta relegar-la a un segon terme, només apta per a tasques domèstiques i figuratives.

Convé, per això, recordar el paper d’algunes d’aquestes dones que s’han silenciat al llarg de la història. Hauríem de saber que:

-         Avui no tindríem wifi sense Hedy Lamarr, una gran actriu però millor científica, que va descobrir que els senyals  que guiaven als torpedes de l’Armada dels Estats Units eren molt fàcils d’interferir. Les autoritats americanes, en aquell moment li van aconsellar que es dediqués a la seva faceta d’actriu per promoure la venda de bons de   guerra. Trigarien anys a donar-se compte de la importància d’aquell descobriment.

-         Lise Meitner va ser una científica que va treballar amb Otto Hahn i va calcular l’energia alliberada en la fissió nuclear. Otto va guanyar un Premi Nobel per aquest descobriment, mentre que a ella no li van tenir en compte.

-         Margaret Keane, pintora de figures caracteritzades per tenir els ulls grossos, que va descobrir que el seu home les venia assegurant ser ell l’artista. La cosa va acabar en divorci i judici favorable a la pintora, com no podia ser d’altra manera.

-         Berthe Morrisot, pintora impressionista que va atreure Manet a l’impressionisme. Malgrat haver exposat en totes les exhibicions impressionistes va ser criticada i no reconeguda.

-         Nellie Bly, gran periodista, de les de veritat, d’investigació. Després de publicar-se “la volta al món en 80 dies” de Juli Verne, va agafar una maleta i va fer la volta a la Terra en tan sols 72 dies, 6 hores i 11 minuts.

Hi ha molts més casos, però amb aquests exemples tenim una mostra per ser conscient que el fet de néixer dona no et fa menys valuosa i, d’altra banda, el fet de ser home no et dona dret a determinar el valor dels altres. Tots dos gèneres són les dues cares d’una mateixa moneda. Dues cares inseparables que formen part del que podem anomenar ésser humà.

Tinguem unes bones festes de Nadal amb els éssers humans estimats.

 

                                                                      Luis Bolívar